21 de abril de 2019
PARIDAD DE GÉNERO

Elisa Carrió quiere que haya más mujeres en la Justicia y presenta un proyecto de cupo femenino

Con el apoyo de Cambiemos, quiere reformar la conformación de los tribunales del país.
Con el apoyo de Cambiemos, quiere reformar la conformación de los tribunales del país.
La imagen de la Justicia viene de 2 diosas, la griega Dice y la romana Iustitia. En la representación es una mujer cuyos ojos están vendados y en sus manos tiene una balanza y una espada.

En Argentina, esta iconografía bien podría cambiarse por la de un hombre, ya que –históricamente– son muy pocas las mujeres que forman parte del poder en los Tribunales. Por esa razón, Elisa Carrió presenó un proyecto de igualdad de género en el tercer poder del Estado.

Lilita, con el apoyo de la Coalición Cívica, del PRO y de la UCR, elaboró un proyecto de ley para que por lo menos un tercio de la Corte Suprema y los demás cuerpos colegiados judiciales estén conformados por mujeres.

El “cupo femenino” judicial no es una idea nueva, nacida al calor de la sororidad. Todo lo contrario. Se trata de un proyecto que, en 2019, cumple 20 años y fue presentado por Carrió junto con la senadora del Chaco, Miriam Curletti de Wajsfeld.

 

"Permitiremos así que la mirada de mujer y su experiencia de vida enriquezcan la vida política, social y cultural de nuestra Nación con el aporte de su subjetividad para que en el ámbito de las decisiones ejecutivas, en la sanción de Ias leyes y en la administración de Justicia esté presente la visión de la mitad de la humanidad: las mujeres", escribía la por entonces diputada radical del Chaco. El proyecto fue cajoneado.

Dos décadas después, Carrió vuelve a la carga. “Si bien la situación de las mujeres ha avanzado considerablemente en algunos aspectos importantes durante las últimas décadas, estos progresos no han sido suficientes para garantizar la igualdad de derechos, oportunidades y de trato; y todavía persiste la discriminación contra las mujeres en las esferas civiles, políticas, educativas, laborales, económicas, sociales y culturales. El Poder Judicial no es la excepción”, argumenta en su iniciativa.

La líder de Cambiemos afirma que, teniendo en cuenta la aprobación de la ley de paridad de género en los ámbitos de representación política, urge llevar ese impulso de igualdad a la Justicia.

 “Entendemos que hoy resulta imprescindible avanzar con normas específicas respecto de la integración del Poder Judicial, sobre todo respecto de los cargos de mayor jerarquía”, señala.

“La perspectiva de género que las mujeres juezas puedan imprimir en la resolución de cada caso, al integrar los tribunales superiores de nuestra justicia, sin dudas colaborará a lograr progresivamente, la igualdad de género en todos los ámbitos referidos”, explica y agrega que su proyecto “viene también a ofrecer una solución progresiva a la palmaria discriminación que aún hoy existe respecto de las mujeres de nuestro país que concursan para ejercer la magistratura, sobre todo para los cargos de mayor rango; lo que es fiel reflejo de la problemática denominada ‘techo de cristal’”.

Ese límite al crecimiento femenino se corrobora en las cifras del “Mapa de Género de la Justicia Argentina”, de la Oficina de la Mujer (OM) creada por Carmen Argibay, ex jueza de la Corte Suprema, para medir las asimetrías de género en los diferentes juzgados del país.

El estudio exhibe que si bien el sistema judicial está compuesto en su mayoría por mujeres, a medida que se escala hacia los puestos de mayor jerarquía esa presencia se reduce de manera drástica. Un ejemplo a la vista de todos: solo uno de los 12 juzgados federales de Comodoro Py está en manos de una mujer, la jueza María Servini.

Según el mapa de género, el Poder Judicial se distribuye así:

-Ministras/os / Procurador/a General / Defensor/a General 28%

-Magistradas/os / Fiscales / Defensoras/es 44%

-Funcionarias/os 61%

-Personal Administrativo 61%

Es decir que el 72% de los cargos superiores están en cabeza de los varones, así como el 56% de los cargos totales de jueces, fiscales y defensores.

“El ‘techo de cristal’ refleja la segregación vertical que se manifiesta en una baja participación de mujeres en estos puestos, cuando como contrapartida, las mujeres son la mayoría en número (65.630 por sobre 51.034 al 2017) y claramente, no se trata de una cuestión de idoneidad”, detalla el proyecto de Carrió, que también firman Mario Negri (UCR), Silvia Lospennato y Cornelia Schmid (PRO), entre otros.

Esa diferencia también se palpa en los concursos para acceder a cargos judiciales. Para ser juez/a y para vocal de Cámara en el ámbito nacional y federal, por ejemplo, entre 2010 y 2012, de los 698 postulantes, un 72,8% fueron varones y apenas 27,2% mujeres.

“De los 20 concursos relevados en esos años, (correspondiente a 2010) se presentaron igual cantidad de varones y de mujeres, mientras que los demás concursos fueron prácticamente “monopolizados” por la presentación de candidatos varones”, explican Carrió en los fundamentos de su iniciativa.

La edad también es otro factor que ensancha la grieta de género. Hasta los 40 años, se presentan 4 veces más varones que mujeres. Entre los 41 y 50 y entre los 51 y 60, se presentan el doble de varones que mujeres, y la diferencia entre quienes se presentan entre los 41 y 50 años no es tan significativa. En los mayores de 60, hay cinco veces más varones.

En los 12 juzgados federales de Comodoro Py, solo hay una mujer: María Romilda Servini.

La conclusión del informe “Acceso de las Mujeres a la Magistratura -Primera Parte-: Perfil de las/os postulantes a los concursos” es tajante. Estos son algunos párrafos:

“En este punto, y teniendo en cuenta fundamentalmente las franjas etarias en que las mujeres concursan, es posible inferir que el impacto de la maternidad y el cuidado que recae prioritariamente sobre las mujeres puede estar actuando para que, frente a concursos que son neutrales al género, los requisitos impuestos sean más gravosos o de más difícil obtención para las mujeres que para los varones".

"Ello podría ser uno de los motivos por los que se presentan a los concursos mayormente a partir de los 40 años y luego a dejar de presentarse antes que los varones, cuando vuelven a recaer sobre las mujeres las tareas de cuidado, en este caso, sobre sus nietas/os y/o adultas/os mayores (progenitores)...”.

“En tanto son los Consejos de la Magistratura y Poderes Ejecutivos y Legislativos los que deciden sobre la integración de los máximos cargos de la Justicia, es a éstos órganos a quienes les cabe prioritariamente la responsabilidad de producir un cambio efectivo en la composición de la magistratura argentina que satisfaga los compromisos internacionales oportunamente suscriptos, ya sea mediante decisiones que impliquen medidas de acción positiva para que las mujeres ocupen esos cargos, o promoviendo modificaciones normativas para que, a la hora de establecerse los requisitos para el acceso a la magistratura, se tenga en cuenta el impacto que la división sexual del trabajo tiene en el desarrollo de la vida profesional de las mujeres”.

Para Carrió, “la designación de mujeres en las más altas esferas de decisión de la Justicia puede actuar para alentar a otras mujeres a presentarse a los concursos para acceder a la magistratura”.

De ser aprobado, el proyecto plantea una medida contundente para promover la igualdad en el terreno judicial: que todas las vacantes sean ocupadas por mujeres hasta alcanzar el cupo.

"Las vacantes que se produzcan a partir de la vigencia de la presente ley, en la Corte Suprema de Justicia de la Nación y en cualquier otro tribunal colegiado de los tribunales nacionales o federales del artículo 31, deberán ser cubiertas por mujeres hasta tanto se cumpla en cada uno, con el cupo femenino dispuesto, en miras de promover la igualdad de género en el Poder Judicial", dictamina. "Para dicho fin, las ternas deberán ser integradas por las tres primeras mujeres de la lista de prelación que conforma la Comisión de Selección de Magistrados y Escuela Judicial", sigue.

La igualdad de género en los Tribunales, afirma Lilita, "permitirá que la Justicia tutele en mayor medida los derechos de las mujeres todas, promoviendo una sociedad más justa, responsable y solidaria”.

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