12 de noviembre de 2019
DEBATE PRESIDENCIAL

En el Gobierno y en el Frente de Todos se mostraron satisfechos por el resultado del debate presidencial

Tanto Mauricio Macri como Alberto Fernández se adjudicaron el virtual triunfo en el encuentro.
Tanto Mauricio Macri como Alberto Fernández se adjudicaron el virtual triunfo en el encuentro.
Como si fueran dos países distintos, como si fueran dos debates diferentes, dos realidades paralelas. Cerca de los dos principales candidatos, Mauricio Macri y Alberto Fernández, se adjudicaron el virtual triunfo del debate presidencial. En el Frente de Todos fueron más contundentes para hablar en términos futbolísticos de una goleada.

Las dos partes se imaginaron un inicio distinto. En el entorno presidencial creían que Alberto Fernández optaría por un perfil más moderado para intentar seducir a una porción del electorado alejada del kirchnerismo. Ocurrió lo contrario. Desde que empezó a correr el reloj, el candidato del Frente de Todos cruzó al jefe de Estado.

En la comitiva de Alberto Fernández, en cambio, se sorprendieron porque la estrategia presidencial fue menos dura de lo que esperaban. Macri tardó en reaccionar.

Mientras promediaba el debate, ya desde el camarín del Presidente cuestionaron la táctica de Fernández. “Lo vimos un poco violento, con cifras erradas. Hizo mal en no prepararse”, ironizaron a propósito de los dichos del compañero de fórmula de Cristina Kirchner, que en la previa se jactó públicamente de que no era necesario prepararse. En el equipo del Presidente -que lleva media docena de debates entre la Ciudad y las presidenciales- jamás negaron las horas que le dedica a este tipo de encuentros.

La estrategia de Fernández fue muy criticada por varios de los dirigentes del oficialismo que llegaron hasta el auditorio de la Universidad Nacional del Litoral en la capital santafesina. “Fue soberbio y altanero”, dijeron en el equipo que coordina el jefe de Gabinete Marcos Peña. El candidato a vicepresidente Miguel Ángel Pichetto repitió exactamente la misma frase horas después.

Hernán Lombardi, el titular del sistema Federal de Medios, aunque aclaraba que su análisis no sería objetivo, afirmó minutos después del final que el Presidente había sido mucho más positivo.

Los cruces permanentes de Fernández y el tono que eligió para hablarle a Macri le abrieron la puerta al líder de Juntos por el Cambio de mostrarse más agresivo sobre el final. “Volvió el dedito acusador, el atril y la canchereada. El kirchnerismo no cambió, por más que se oculte y trate de mostrarnos algo distinto”, disparó Macri. Algunos dirigentes del Frente de Todos reconocían se equivocó en gestualizar demasiado. “El dedo estuvo de más”, reflexionaron.

En el oficialismo barajaban otros posibles cierres, pero eligieron mostrarse más duros para exponer al candidato más votado en las PASO. Macri dio un indicio de la estrategia que podría mostrar en el próximo debate, el domingo que viene en la Facultad de Derecho de la UBA. “Me sorprende que el Frente de Todos hable de corrupción”, sostuvo antes de aludir al siguiente debate en el que se abordarán temas de transparencia.

Algunos de los referentes de Juntos por el Cambio más duros juzgaron la actitud del Presidente como demasiado pasiva. Los más “optimistas” celebraron que mostrara una agenda más propositiva, pero también dejaron un balance confrontativo. "A Alberto Fernández se le cayó la imagen de moderado", insistieron.

En el equipo de Fernández se mostraron más que satisfechos por el resultado del debate. Uno de los dirigentes que suena para ocupar un ministerio en un hipotético gabinete del candidato, comparó la contienda con una pelea de box. “A Macri no le servía ganar por puntos, tenía que salir a buscar el nocaut y nunca se encontró”, sostuvo.

No fue la única parábola deportiva. Otro referente con posible destino ministerial comparó la contienda con un partido de fútbol. Suponía que el equipo de Macri debía dar vuelta un resultado tras las primarias, pero volvió a llevarse una derrota.

En la previa, en la Casa Rosada también habían elegido el fútbol como metáfora. “Ellos están colgados del travesaño y alguna pelota va a entrar”, decían en algunos de los despachos más importantes. Ahora creen que el discurso final de Macri puede ser un gol inesperado.

En el Frente de Todos justificaron la intensidad del candidato del Frente de Todos para no repetir el mismo error que Scioli hace 4 años: una actitud pasiva con la que cedió la iniciativa al otro candidato.

Otros de los dirigentes más cercanos al candidato peronista señalaron que Fernández siguió al pie de la letra su propio libreto: contrastar los números y las cifras que proponía Macri, con los propios. Fernández insistió en mostrar a Macri como un hombre escindido de la realidad.

Eduardo “Wado” de Pedro y Santiago Cafiero recordaron en sus redes sociales el debate de 2015 para poner sobre el tapete las “mentiras” del Presidente. Para eso también asistió Daniel Scioli, cuya presencia le dio el pie a Fernández para la primera chicana de la tarde.

También, valoraron la velocidad del ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner para mostrarse receptivo con la visión de Roberto Lavagna, que había interpelado al resto de los candidatos por no haber hecho el énfasis necesario sobre la problemática del hambre.

En el lavagnismo se mostraron satisfechos por una salida “por encima” de la grieta; aunque algunos lamentaron que no hubiera sido lo suficientemente enfático para insistir en Macri fracasó y en candidatearse como “el único candidato que puede vencer al kirchnerismo”. Su candidato bonarense Eduardo “Bali” Bucca aprovechó la ocasión para insistir con la organización de un debate presidencial.

En privado, los colaboradores de Macri y Fernández coinciden en que los debates no son decisivos ni mucho menos, aunque el riesgo de una equivocación sea la mayor amenaza.

Este lunes, los dos candidatos volverán a mostrarse cerca. Apenas los separarán los 200 kilómetros que dividen Rosario de Paraná. El domingo volverán a estar frente a frente.

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