07 de diciembre de 2019
SU ÚLTIMO PARTIDO

Cubero se despidió de su casa

Se retira (la próxima fecha) el jugador que más veces vistió la camiseta de Vélez.
Se retira (la próxima fecha) el jugador que más veces vistió la camiseta de Vélez.
"Las despedidas son esos dolores dulces", dicen Los Rendonditos de Ricota en el tema Gualicho, que pertenece al disco Último bondi a Finisterre. Y esta frase refleja claramente el aluvión de sensaciones que empezó a vivir Fabián Cubero desde que tomó su último bondi al estadio de Liniers, que fue su casa desde niño hasta sus casi 41 años (cumple el 21 de diciembre). "Último viaje el Amalfinati", posteó el gran capitán del Fortín en las redes sociales desde el micro que transportó al plantel desde la Villa Olímpica del club hasta la cancha.

Las emociones de Poroto se multiplicaron al recorrer los pasillos del Amalfitani desde el micro hasta el vestuario, saludando a la gente que lo vio crecer, triunfar y procesar este adiós, que encima se produce después de un parate de nueve meses a causa de una lesión en la rodilla izquierda (rotura de menisco interno) que lo marginó de la competencia desde febrero. "Hasta acá llegué, mi físico no da más", explicó el hombre con más presencias en la historia con la camiseta de la V: jugó 633 partidos (superó al legendario Pedro Larraquy), ganó siete títulos y convirtió 17 goles. 

Cubero es el máximo emblema de Vélez en las últimas dos décadas porque, además, desde su debut en 1996 (el 17 de noviembre) hasta el partido de esta tarde frente a Colón sólo cambió de camiseta una vez: partió a Tigres de Monterrey (México) en dos temporadas, de 2006 al 2008.

Poroto se despidió justo el mismo día del homenaje a los campeones del mundo de 1994. Y si bien se trataría de un "hasta pronto" porque el emblemático defensor seguiría vinculado a Vélez en el futuro, como su contrato finaliza en diciembre y ya no volverá a pisar el campo de juego del Amalfitani después de 23 años de carrera, tuvo su merecida despedida como futbolista junto a los hinchas del Fortín.

"Quiero agradecerles a los hinchas por insistir tanto para que el Gringo me pusiera, ja. Sabía que me iba a dar la posibilidad de despedirme de esta manera. Es una gran persona, un gran técnico. Se dio todo para que me retirara como lo hice en esta cancha", dijo después del partido.

Leandro Fernández lo fue a abrazar luego de su tanto. Lo mismo hizo Nico Domínguez. Y cuando Heinze decidió darle los últimos minutos, el José Amalfitani se vino abajo al grito de "Cuberooo, Cuberooo". Se va el caudillo, el referente, ese pibe que llegó a la pensión y se convirtió en eterno. Gracias, Fabián Alberto Cubero.

"Tengo 40 años, y estuve en el club 21 años. Esta es mi casa. Me siento muy agradecido al hincha. El apoyo siempre estuvo de parte de ellos. Gracias por haberme hecho sentir un ídolo", dijo. "He tenido algunas charlas con los dirigentes. La idea es seguir ligado al club. Vamos a encontrar el lugar. Esta institución siempre les dio lugar a los jugadores de acá", avisó.

Comentarios