01 de junio de 2020
LA MATANZA

La pelea de Espinoza con Coto, en medio de la polémica por el control de precios que tendrán los intendentes de GBA

Se enfrentaron por la clausura de una sucursal en La Matanza.
Se enfrentaron por la clausura de una sucursal en La Matanza.
Dos cuestiones que transitan por distintos carriles pero, al parecer, en un mismo sentido. Por un lado, poderosos intendentes del Conurbano que suman aún más poder gracias a un decreto que firmará en las próximas horas el Presidente Alberto Fernández y que los faculta a multar y clausurar a los comercios chicos y medianos que no cumplan los precios máximos fijados por el Gobierno.

Por el otro, la clausura de una sucursal COTO en Ramos Mejía, donde el propio dueño de la cadena acusó al Intendente de La Matanza Fernando Espinoza de abuso de poder y de tener un encono personal contra él. El empresario señaló que el cierre ordenado por la Municipalidad fue por "cuestiones políticas".

El respaldo legal para que los jefes comunales puedan controlar los precios es Ley de Defensa de la Competencia. El Gobierno advierte (y teme) un espiral de conflictos sociales por una cuarentena que le pega de lleno a la economía, y por ende, a los bolsillos.

Pero están los que se muestran más cautos con el decreto del Presidente: otorgarles esa facultad a los jefes comunales es empoderarlos con atribuciones extraordinarias que pueden deberían ser sólo para técnicos de la AFIP o inspectores de la Secretaría de Comercio. Y obvio, como suele pasar, aseguran que una facultad de estas características puede generar "suspicacias" a la hora de controlar.

Varios municipios del GBA pidieron la posibilidad de controlar. Y alertaron que los pocos comercios que abren están abusando del aumento de precios y que eso puede generar "alzamientos", sobre todo en los almacenes que sólo aceptan efectivo (aunque deberían también trabajar con débito) de las zonas más empobrecidas. "Si no hacemos algo ya, esto termina como siempre terminó: con saqueos", coinciden.

Lo de COTO es y no es lo mismo. Espinoza fundamentó que la clausura de la sucursal se hizo por "la presencia de productos que no cumplían con las normas y la reglamentación de sanidad". Y señaló que se "productos sin la pertinente refrigeración, mal manejo de residuos, falta de limpieza en espacio donde se manipulan fiambres, quesos y carne, sangre de carne picada cayendo sobre tortas y productos de repostería, lo que lleva a un potencial riesgo de contaminación cruzada de alimentos".

En cambio, para Alfredo Coto, que junto a su esposa encabezó el viernes un reclamo en la puerta del local, el cierre fue un circo con motivaciones políticas. Y desafió a Espinoza a "inspeccionar juntos el mercado" o sacarlos por la fuerza si hiciera falta. Y aseguró que intentó comunicarse varias veces con el intendente pero nunca tuvo respuesta. “Que me atienda si le da la cara. Evidentemente no es el hombre adecuado para gobernar La Matanza”, espetó.

Es una pelea entre dos de las personas con más poder en la Argentina. Ambos lo saben. Y quizás por eso, el empresario no dudo en asegurar que "muchos gobernantes, intendentes e incluso Alberto (por Fernández) nos apoyan". Y acusó a Espinoza de estar "fuera de sus cabales". Y lo retó que "venga acá a hablar conmigo y con mi señora. Evidentemente no es el hombre adecuado para gobernar La Matanza". Probablemente el Jefe de la Matanza nunca haya escuchado a un empresario de tal magnitud hablarle de esa manera en su propio Partido.

Ahora la sucursal está abierta. "En realidad nunca estuvo cerrada. Era tan burdo lo que hizo la Municipalidad que nunca pudieron clausurarla por la fuerza pública, a pesar de mandarnos una docena de móviles comunales. La gente quiere trabajar y los vecinos de Ramos Mejía comprar a buenos precios", señalan en sindicato de Comercio.

Cerca del Gobernador Kicillof admiten que tuvieron "varias llamadas" para interceder y que haya paz. Y adelantan que lo más probable es que traten de que Espinoza "baje un cambio" para no generar un nuevo conflicto en medio de la tensión por la pandemia. Tras la disputa del viernes, tanto la Municipalidad como COTO buscaban enjuagar un poco los ánimos.

En el conflicto hay un antecedente que sigue molestando. El proyecto de Coto de construir un complejo con viviendas, cines y supermercado en un predio de 30 mil metros cuadrados en la Ruta 3, a la altura de Isidro Casanova, pegado al hospital Paroissien.

La iniciativa fue frenada varias veces por la Justicia debido a presentaciones que hizo el Municipio del La Matanza. Coto asegura que la obra, de unos $ 600 millones y 500 puestos de trabajo, cuenta el apoyo de los vecinos. Desde la Comuna dicen que el proyecto perjudica a los pequeños comercios y hasta dijeron que se habían encontrado restos humanos en el predio que podrían ser de desaparecidos. Los concejales de la oposición a Espinoza, en cambio, hablan de una "municipalidad paralela", con pedidos a los empresarios para autorizar proyectos.

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