03 de agosto de 2021
A LOS PONCHAZOS

Rebelión de los gauchos de Güemes tras el desplante que sufrieron en el acto de Alberto Fernández y la invasión de militantes kirchneristas

Sin el Presidente, este jueves hicieron su propio homenaje por el bicentenario de la muerte del prócer.
Sin el Presidente, este jueves hicieron su propio homenaje por el bicentenario de la muerte del prócer.
Tras las protestas del miércoles a la noche y los desplantes que sufrieron en los actos que encabezó Alberto Fernández por el bicentenario de la muerte de Martín Miguel de Güemes, los sectores tradicionalistas de Salta realizaron este jueves un "ponchazo" para homenajear por su cuenta al prócer y a la vez protestar tanto por el destrato de las autoridades como por la intromisión de militantes kirchneristas en sectores vedados al público durante las celebraciones.

En medio de ese malestar, varias agrupaciones de gauchos criticaron duramente a Alberto Fernández, incluso con una carta pública dirigida al Presidente.

Todo comenzó en las últimas horas del miércoles, en medio de actividades oficiales por el homenaje que contaron con fuertes restricciones por el coronavirus. Esas limitaciones, entre las cuales está la suspensión del habitual desfile del 17 de junio, ya venían provocando desde días anteriores distintas expresiones de rechazo a la visita del mandatario.

Para el arribo presidencial de este miércoles el clima era espeso. Se convocaron protestas desde las redes sociales, materializadas finalmente en cientos de salteños que se manifestaron a pie o con bocinazos desde sus autos en la capital provincial.

Al pie del monumento a Güemes, un puñado de personas -entre ellas, Alberto Fernández y Gustavo Sáenz, gobernador de Salta- participaron en los últimos minutos del miércoles de la Guardia bajo las Estrellas, la tradicional vigilia que se hace en cada aniversario. Hubo un férreo operativo de seguridad, con vallado y custodia para evitar que las protestas llegaran a metros del Presidente.

En ese contexto, la gran mayoría de los gauchos que suelen sumarse de manera presencial a la vigilia, esta vez se vieron obligados a seguir desde sus casas una cita especial, justo en el bicentenario del Paso a la Inmortalidad de su héroe.

Pero cerca de la medianoche, un grupo de militantes kirchneristas irrumpió en escena. Portaban bombos y banderas del Movimiento Evita, de Barrios de Pie y de la Corriente Clasista Combativa (CCC).

Les permitieron pasar a un lugar privilegiado que a los tradicionalistas les había sido vedado.

También habrían llegado representantes de la Tupac Amaru, la organización de Milagro Sala, aunque no corrieron la misma suerte que sus colegas para ingresar al predio del acto.

Los pocos gauchos que pudieron participar de la celebración formando la tradicional Guardia, entonaron el Himno Nacional, el Himno a Güemes y, ataviados con sus ponchos, se retiraron en señal de protesta.

"Me retiré diciéndoles al Sr. Presidente y al Sr. Gobernador que lo hacía porque me sentía ofendido, como lo estoy y como lo están muchos gauchos", lamentó Francisco Aráoz, presidente de la Agrupación Tradicionalista Salta Gauchos de Güemes, en una carta pública a Alberto Fernández.

Dijo que en el acto hubo "colectivos con gente que vino con banderas y pancartas desde Buenos Aires". Y denunció que se les permitió "entrar en tropel al pie del monumento".

"Por eso me retiré, porque solo así podía evitar que mis palabras o actitudes pudieran no representar a todos los gauchos y gauchas y fueran signos de división o discordias", escribió Aráoz.

También se mostró dolido Diego Amante, de la agrupación Juan Carlos Dávalos, de San Lorenzo. "Convirtieron el homenaje en un acto político", aseguró en declaraciones citadas por el diario El Tribuno.

Además, deslizó la posibilidad de que la llegada de militantes kirchneristas respondiera a las protestas recientes contra Fernández: "Fue un castigo, un revanchismo... No se entiende la animosidad del Gobierno".

Aráoz, quien tenía a su cargo la coordinación de la guardia gaucha, contó su tenso diálogo con Alberto Fernández durante la vigilia del miércoles a la noche.

"Me acerqué al Presidente, me saqué el sombrero y le dije: 'Señor Presidente, soy Francisco Aráoz, presidente de Gauchos de Güemes. Usted vino a nuestra casa y nos está faltando el respeto, nos están atropellando. Esto es un circo, nosotros no podemos permanecer aquí, nos vamos a retirar", recordó en diálogo con Telefe Salta.

"Entonces él me contestó: 'Yo no tengo nada que ver con esta organización, depende de tu gobierno'. Le dije: 'Yo lo sé, y nos faltaron el respeto, nos escupieron en la cara, nos vamos'. Luego él me dijo 'claramente te explicó el gobernador que no se puede desfilar' y le respondí 'sí, y no desfilar lo aceptamos a pesar de no estar de acuerdo, pero el circo no; no pertenecemos a esto", siguió.

Aráoz contó que después de estas palabras saludó al mandatario con su puño y cuando se estaba yendo Alberto Fernández le lanzó: "Una lástima, son los 200 años de Güemes".

"Me di vuelta y le dije 'sí, lo esperé toda mi vida, como todos los gauchos de Salta, y nos robaron el bicentenario de Güemes'. Nos estafaron. Hicieron ese circo que no tiene nombre, gastaron millones de pesos para hacer un mapping en el monumento y sacaron a los gauchos. Todo el gauchaje está dolido", remarcó el dirigente tradicionalista.

Y concluyó con pesar: "Es la primera vez en la historia que en el aniversario de la muerte de Güemes no ha habido gauchos en Salta".

LA REVANCHA. Este jueves por la tarde, los gauchos de Güemes tuvieron revancha y rebelión.

A falta de desfile oficial (se hará en noviembre, por pretexto Covid) y después del desplante, decenas de salteños se congregaron en el monumento a Güemes. Lo hicieron con una convocatoria por mensajería y redes sociales, bajo la consigna "Que no nos roben el bicentenario".

En el ponchazo, hubo banderas argentinas, vestimenta tradicional y algunos caballos. También, un profundo lamento compartido y reclamos.

"Solicito por favor al señor gobernador y al señor Presidente que se disculpen ante nuestro pueblo por la afrenta que nos hicieron a nuestro héroe máximo", pidió indignada una salteña.

"Es indignante. Anoche, los gauchos lloraban de impotencia. Esto es todo Salta, no solo el gauchaje", expresó otro manifestante a El Tribuno. "Nos vimos insultados y discriminados, ver que entran agrupaciones políticas sin distanciamiento ni barbijos. Tocaron el orgullo de los salteños", añadió.

Mientras tanto, las autoridades provinciales y las nacionales se lanzaban acusaciones cruzadas por los incidentes. Si bien en un primer momento se señaló a la seguridad salteña, un funcionario local apuntó a Presidencia.

"Fue una directiva que impartió el presidente de la Nación a través del secretario General y de Casa Militar", dijo Juan Manuel Pulleiro, el ministro de Seguridad de la Provincia.

Gustavo Sáenz, por su parte, anunció una investigación para esclarecer las responsabilidades. Pero no hubo que esperar demasiado para las consecuencias políticas, con la renuncia del presidente del Comité Operativo de Emergencia de Salta.

"Debido a motivaciones políticas que no comparto y desconocía, se autorizó el ingreso de simpatizantes del Sr. Presidente de la Nación en una actitud que constituyó una afrenta a los salteños y al esfuerzo que la sociedad viene realizando para combatir esta pandemia", comunicó Francisco Aguilar, en el atardecer del jueves.

También criticó la "errática y contradictoria política sanitaria del Gobierno nacional".

La carta de Aráoz a Alberto Fernández

CARTA DEL SEÑOR PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN TRADICIONALISTA SALTA GAUCHOS DE GÜEMES SOBRE LOS EPISODIOS SUCEDIDOS CON MOTIVO DEL BICENTENARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL GÜEMES.

Sobre el filo de la medianoche, en el Monumento, viendo unos pocos gauchos, los únicos autorizados para hacer la histórica guardia bajo las estrellas rememorando la fidelidad con mi General Güemes y su memoria.

Sin la posibilidad siquiera de marchar a caballo, sin que pretendiéramos desfile con público, solo una marcha por la ciudad pasando frente al monumento, cada jinete a mayor distancia de los otros, como exigen las normas sanitarias en este tiempo de pandemia.

Solo un puñado podemos estar sobre la medianoche de la vigilia en recuerdo de su muerte y afianzando su memoria y enseñanza viva.

Veo los pocos gauchos sin fogones, con permanencias de tiempo inhumanas con el frío reinante, porque no se nos permitió la rotación habitual de guardia para estas bajas temperaturas de junio, y al mismo tiempo colectivos con gente que vino con banderas y pancartas desde Buenos Aires permitiéndoseles entrar en tropel al pie del monumento confieso que quedarme en el acto es superior a mis fuerzas.

Por eso me retiré, porque solo así podía evitar que mis palabras o actitudes pudieran no representar a todos los gauchos y gauchas y fueran signos de división o discordias.

Por eso me retire diciéndole al Sr. Presidente y al Sr. Gobernador que lo hacía porque me sentía ofendido, como lo estoy y como los están muchos gauchos. Sin embargo poco importa nuestra pesadumbre frente a lo importante que es Güemes y su memoria viva.

Por eso con todo afronto ahora por este medio la responsabilidad de decir unas palabras, sin otro móvil que mi admiración por la figura máxima del Norte argentino.

Pensando en Güemes y su obra, la nobleza de una persona empieza por sus actos más propios, es decir, en su capacidad de convivir con su alma, con sus miedos y esperanzas, hablándole cara a cara a todas las facetas de su ser y sobreviviendo al encuentro sin engañarse a sí misma.

Martín Miguel de Güemes era un hombre noble. Él fue y es un ejemplo de esos hombres que nunca temieron llevar a la acción el ideal que predicaron sabiendo mantenerse en sus puestos de peligro, sabiendo ser valientes en tiempos de cobardes.

Nuestro General fue un hombre decidido, de palabra, que supo enfrentar sus dudas y temores con el coraje y la convicción de que plantar combate a un enemigo fortalecido tristemente en el resguardo de sus poderes y funciones, era la misión de su vida, esa, la de luchar por nuestros derechos, por nuestra libertad, por nuestra Patria.

El facilismo de mantenerse al margen en momentos difíciles, es algo que resulta común en todas las épocas.

Líderes de nuestra Patria como Martín Miguel de Güemes con su vida entregada a la lucha revolucionaria y libertadora, nos enseñan que las convicciones y los valores altruistas son algo que no deberían pasar de moda.

Hoy más que nunca, en la situación angustiosa que nos toca vivir, hacen falta personas que estén a la altura de las circunstancias, hacen falta hombres y mujeres que, como nuestro General, sean líderes de palabra y de honor, conduciendo a su pueblo de manera honesta y segura.

Hoy Martin Miguel tus gauchos no están presentes físicamente al pie de tu Monumento, conmemorándote a 200 años de tu muerte como debería ser.

Pero como en aquel tiempo de batalla librada a la par de esos gauchos, anhelando la libertad, donde agazapados en el monte unidos defendían a nuestra Patria, hoy, ellos, están rindiéndote homenaje desde sus hogares, desde cada rincón de nuestra Salta y desde otros lugares de nuestra Argentina, Latinoamérica y el mundo.

Güemes fue un líder incorruptible que tuvo su corazón volcado al servicio del pueblo, ejemplo de honestidad, austeridad y compromiso hasta el último de sus días.

Un hombre con una visión de país, con gran sensibilidad social, que luchó por la independencia dejando de lado sus intereses personales, concentrándose en lo que era mejor para su gente.

A las claras está que cuando durante la lucha libertadora, el general José De La Serna le ofrece dejar las armas a cambio de grandes riquezas, él contesta: “Martín Miguel, rico y noble de nacimiento ha sacrificado su fortuna al servicio de la Patria, y para él no hay mayor título, que el amor de sus soldados y la estima de sus conciudadanos”.

La historia nos muestra, que la Argentina emergió como Nación enfrentando al colonialismo a través de actos heroicos, como los gestados en nuestro territorio y llevados adelante por el Ejército del Norte, bastión de la Independencia de nuestro país.

Los gauchos con su valerosa contribución, conducidos por hombres como Güemes fueron y son ejemplo de honradez, rectitud, lealtad, compromiso, patriotismo, valores democráticos, republicanos y federales.

En momentos tan convulsionados como los que vivimos hoy, la mirada hacia atrás, a la historia de nuestro país, nos debe servir para ver de dónde venimos y hacia dónde debemos ir.

Lo que nos ha costado llegar hasta aquí nos debe llevar a la reflexión, para rescatar estos valores perdidos de nuestro héroe nacional, valores que tus gauchos, Martín Miguel, rescatan y que con orgullo se comprometen a respetar, imitando siempre tu lucha incansable por el bien común y la libertad.

Debemos entonces seguir su ejemplo, luchando unidos desde nuestros lugares cotidianos por esos principios, que hacen grande a nuestra querida Argentina, sintiéndonos orgullosos hoy y siempre de la figura de nuestro General.

¡Que viva Güemes!

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